miércoles, 6 de enero de 2010

Las invasiones bárbaras

Título original: Les invasions barbares
Dirección y guión: Denys Arcand
Interpretación: Rémy Girard (Rémy), Stéphane Rousseau (Sébastien), Marie-Josée Croze (Nathalie), Marina Hands (Gaëlle), Dorothée Berryman (Louise), Johanne Marie Tremblay (Constance), Yves Jacques (Claude), Pierre Curzi (Pierre), Louise Portal (Diane), Mitsou Gelinas (Ghislaine)
Puntuación: 9/10
Género: Drama
Países: Canadá y Francia
Duración: 99 min
Año: 2003
Premios: Ganadora de un premio Oscar 2003 a mejor película extranjera. Ganadora en Festival de Cannes de los premios mejor actriz (Marie-Josée Croze) y mejor guión.(Denys Arcand)

Casi veinte años después, Denys Arcand filmó Las invasiones bárbaras, secuela de su exitosa La decadencia del imperio americano, del año 1986 y ya comentada en todas mis pelis. Y parece que el paso de los años le cayó muy bien a este director y guionista porque Las invasiones bárbaras es una rara excepción a la regla que establece que segundas partes nunca han sido buenas. En este caso, Denys Arcand se despacha con una obra brillante, que supera ampliamente a la primera.

Aquellos viejos personajes tan queribles presentados en La decadencia del imperio americano, un grupo conformado por pseudo intelectuales y pequeños burgueses de tendencia progresista, crecidos en la agitada década del 60, a veces inmaduros y casi monotemáticos, han sufrido el paso del tiempo. Sus personalidades y vidas se han amoldado casi por obligación a una sociedad que en veinte años cambió diametralmente valores y principios sin cuestionamientos y a una velocidad asombrosa. A través de ellos, Denys Arcand nos muestra la añoranza de un tiempo pasado mejor. Cada charla entre los viejos compinches entrega un sinfín de recuerdos que idealizan un mundo que probablemente ni siquiera haya existido. Parecen recordar una época donde se valoraba y se estimulaba la intelectualidad por sobre casi cualquier aspecto, y a la vez, esta era una garantía de ascendencia social. Clara contraposición con la actualidad, donde nos encontramos sin rumbo vagando en una vida frívola, individualista, desigual, siempre pautada por los signos distintivos del capitalismo y la globalización.

Entonces Denys Arcand reunirá a los viejos compañeros en torno a Rémy para narrarnos el fin de su vida. Rèmy, el personaje principal, es un viejo profesor de historia aquejado por cáncer terminal. Lo interesante de esta situación radica en la forma en que se aborda un tema complejo como la muerte y las últimas horas de vida. Se hace un planteamiento desdramatizado e inteligente, evitando los clásicos golpes bajos arteros y cursis.
Las reuniones con los amigos, en la cama del hospital o en cualquier otro lugar siempre están repletas de anécdotas, mezclando melancolía y nostalgia. Recordando los buenos años y discutiendo sobre pasado y presente logran olvidarse y reirse de los dolores e ignoran a la propia muerte.

También acuden al hospital el hijo de Rèmy y su esposa. Sebastien es un exitoso empresario que opera en la bolsa y reside en Londres. Todo lo puede comprar y vender. El nuevo rico actúa y vive de esta manera y piensa que es lo correcto. Es así que soluciona los múltiples problemas relativos a la internación de su padre de forma práctica y rápida. Se encarga de las medicinas, el alojamineto hospitalario y otras cuestiones. Sebastien va por la vida sobornando a todos para abrirse camino, sin implicancias éticas para él, pero tampoco para los comprados. Por esto, no es raro que las escenas protagonizadas por padre e hijo posean una carga de tensión importante. En las discusiones entre ambos se aprecian sus marcadas diferencias. Además del conflicto generacional, éstos personajes tienen ideologías antagónicas, modos de vivir incompatibles, escalas de valores muy diferentes y mucho que reprocharse de su pasado. Dificultades que en el contexto de una enfermedad terminal deberán matizar, para que ambos intenten concretar un reencuentro que se deben hace tiempo.

Denys Arcand no ahorra críticas. Además de abordar como temas fundamentales de su obra la contraposición ideológica expresada en los personajes de Sebastien y Rèmy, y la forma de tomar la muerte (y la vida); también se tratan otras cuestiones muy importantes, como la eutanasia, el sistema de salud y la drogadicción.
En particular la visión del sistema de salud de Canadá resulta tenebrosa, desde todo punto de vista. La infraestructura, la capacidad profesional y la burocracia gremial, son atacadas por el director sin concesiones. De las negociaciones que Sebastien lleva adelante con el gremio resultan escenas tragicómicas.
El tema de la adicción a la droga surge cuando Rèmy comienza a utilizar heroína de forma terapeutica. Cabe preguntarse a raíz de esto si la heroína podría sustituir a la morfina para enfermos terminales. Está demostrado que tiene un efecto mejor en el paciente, teniendo como desventaja la creación de dependencia, pero para el caso de enfermos próximos a morir debiera discutirse seriamente si este punto es realmente importante. Volviendo a peli, en este contexto hace su aparición un personaje muy importante, Nathalie, la hija adicta de una de las amigas y amantes de Rèmy. A cambio del mantenimiento de su propio consumo, ella se encargará de comprar la heroína para el tratamiento del enfermo. Nathalie y Rèmy construyen una estrecha relación y sus diálogos sinceros y profundos, casi siempre desarrollados en el momento de la inyección, constituyen un punto alto en Las invasiones bárbaras.

Pero si hay algo que me fascinó de la peli son los diálogos intelectualoides. Disfruté muchísimo de las charlas, nunca exentas de autocrítica, entre esos viejos que han sido arrastrados a la locura de la modernidad, un poco por su responsabilidad y un poco por la marea (por las invasiones).
La teoría de los "ismos" y el "cretinismo", sobre el final de la peli me pareció sencillamente excelente (transcribo el diálogo al final de este comentario), asi como también la teoría de la intelegencia colectiva (adjunto video youtube en el final)
Cabe destacar también que Rèmy protagoniza otra escena brillante cuando hace referencia a la "Leyenda Negra" de España y Portugal, reaccionando ante palabras de una monja enfermera que le comenta inocentemente sobre el flagelo de la violencia en el mundo actual. Rèmy le recuerda vehementemente que los españoles y portugueses borraron del mapa durante el siglo XVI a 150 millones de indios en América Latina con el beneplácito y el impulso de su religión, 50 millones más en Norteamerica a manos de franceses, ingleses, holandeses y sus desecendientes, mientras que las guerras y deportaciones del siglo XX apenas eliminaron a unos 130 millones de prójimos. "La historia de la Humanidad, hermana, es una historia de horror..."

Las invasiones bárbaras invita a reflexionar, sobre todo a través del personaje de Sebastien y su modo de vida, tan identificable con tanta gente. Ante tanto yuppie y nuevo rico cool, empresarios con fortunas heredadas o construidas dudosamente, amasando sus millones ostentosamente, erigidos como paradigmas de éxito por los medios de comunicación; no puedo dejar de preguntarme si es esto lo que realmente queremos para nuestra sociedad, para nuestra vida. Si vamos a seguir siendo comprados por una módica suma sin menor resistencia y autocrítica; o quizás, podamos intentar la búsqueda de un camino propio y alternativo, menos ficticio, sincero y en definitiva, digno.
Yo creo firmemente que aún no todo está perdido, seguramemnte algo parecido a lo que debe opinar Denys Arcand, a juzgar por la aparición de un par de personajes que nos transmiten que aún podemos cambiar algo. Nathalie, la drogadicta por fuera de todo y con ansias de recuperación, y una ex alumna de Rèmy que rehusa el pago de Sebastien por una visita al hospital con el objetivo de levantar el ánimo de su antiguo profesor, abren una luz de esperanza que permiten que sea al menos un poquito optimista: la lucha por cambiar el mundo no se ha finalizado con la generación del 60.
"Todo no se compra, todo no se vende. Tengo una lista interminable de cosas más importantes que la seguridad".
Declaración de principios de Tanguito (interpretado por Fernán Mirás) en Tango feroz (Marcelo Piñeyro, 1993)

Diálogo sobre "Cretinismo"
REMY: Lo he sido todo. Es increíble. Separatista, independentista, soberanista, soberanista-asociacionista.
PIERRE: Al principio empezamos siendo existencialistas.
MUJER 1: Leímos Sartre y Camus.
HOMBRE 1: Después tuvimos a France Fanon, y nos volvimos anticolonialistas.
REMY: Y leímos a Marcuse y nos volvimos Marxistas.
PIERRE: Marxistas-Leninistas.
HOMBRE 2: Trotskistas.
MUJER 2: Maoístas.
REMY: Después con Solzhenitsyn cambiamos de idea y nos volvimos estructuralistas.
PIERRE: Situacionistas.
MUJER 1: Feministas.
HOMBRE 1: Deconstruccionistas.
PIERRE: ¿Hay algún "ista" que no nos haya gustado?
HOMBRE 1: El Cretinismo.
REMY: Dios mío. No, acuérdense de Guo Jing.
HOMBRE 2: ¿Quién era Guo Jing?
HOMBRE 1: Una Arqueóloga con falda abierta hasta arriba de la pierna.
HOMBRE 2: Hasta tú te acuerdas.
REMY: Al final de los setenta, China se abre al Occidente. Guo Jing vino a Montreal en un intercambio cultural. La Universidad envío a su izquierdista radical, yo... Entro en el comedor de su hotel, la veo y me muero. Una belleza que haría fundir hasta los 7,000 guerreros de barro del Emperador Quin. Pedí un té, hablamos de banalidades. Yo ya me veía haciéndole la "canasta de Pekín".
PIERRE: ¡No, la palanca de Sichúan!
REMY: En fin, ya frente a ella, para hacerme el interesante le digo: "Es extraordinariolo que ocurre en su país." "¡Cuánto los envidiamos! ¡Su Revolución Cultural es formidable!" En ese instante vi la expresión de sus bellos ojos negros. Y me pregunté preocupado en qué estará pensando..."¿O es un agente provocador de la CIA o es el peor idiota del mundo Occidental." Y optó por la segunda.
PIERRE: Adiós a la "canasta" y a la "palanca".
REMY: Durante 2 años estuvo limpiando corrales de cerdos en una granja de re-educación laboral. Su padre fue asesinado, su madre se había suicidado. Y un tonto Franco-Canadiense que porque había visto las películas de Jean-Luc Godard y leído Philippe Sollers ¡decía que la Revolución Cultural China era formidable! El Cretinismo no podía caer más bajo.

Trailer de Las invasiones bárbaras


Escena de Las invasiones bárbaras donde se explica la teoría de la intelegencia colectiva





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