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viernes, 11 de marzo de 2011

Salvador

Dirección: Oliver Stone
Guión: Oliver Stone y Richard Boyle
Interpretación: James Wood (Richard Boyle), James Belushi (Dr Rock), Michael Murphy (Embajador Thomas Kelly), John Savage (John Cassady), Elpidia Carrillo (María), Tony Plana (Max), Colby Chester (Jack Morgan), Cynthia Gibb (Cathy Moore)
Puntuación: 8/10
Género: Drama histórico político
País: Estados Unidos
Duración: 120 minutos
Año: 1986

Ayer como hoy, asesinando en nombre de la paz, la democracia y la libertad


Richard Boyle y Dr. Rock son los protagonistas de esta historia, dos compinches bastante audaces, sin demasiado para perder. Sin familia, o al menos con la familia lejos, sin perro, sin trabajo, sin casa y con muchas deudas deciden emprender una aventura hacia Centro América. Boyle es el motivador del viaje y termina por empujar a Dr. Rock, en principio hacia Guatemala, aunque pronto dejará entrever sus intenciones de llegar a El Salvador, donde existía a fines de los 70's un estallido político y social muy importante. Boyle es un periodista especializado en fotografía y cree que aprovechando su vasta experiencia como corresponsal de guerra, así como también los múltiples contactos con los que cuenta en El Salvador, podrá obtener unas cuantas fotografías del estallido revolucionario que le otorguen algo de respiro económico. Dr Rock, es un DJ de rock and roll sin éxito que además se considera un poco viejo para ejercer su profesión; se siente un tanto fracasado total.

Me gustaría reseñar la atractiva secuencia inicial de Salvador, me refiero a las primeras escenas que lograron que permaneciera encantado frente al monitor por las dos horas siguientes. Apenas transcurridos unos minutos, los protagonistas viajan en un destartalado auto hacia su nuevo destino. Boyle se queja del tránsito, mientras tanto propina insultos hacia los yuppies que inundan la ciudad (aunque los subtítulos en castellano no traducen el término 'yuppie' correctamente). Este acrónimo, 'yuppie' (young urban professional o young upwardly-mobile professional) surgido a mediados de los 80's en EEUU se utilizó para caracterizar a un grupo de jóvenes que contaban con ciertas características distintivas, entre las que se destacaba el marcado consumismo, con especial énfasis en los productos de vanguardia tecnológica. De alguna manera, ciertos rasgos de los yuppies pueden rastrearse por estos lares en la actualidad, sobre todo a partir de la explosión de Internet y el fetichismo tecnológico impuesto como conducta cuasi hegemónica y como condición necesaria para vivir en el "mundo de hoy".
El desprecio de Boyle hacia los yuppies, sumado a la manera en que es retratado éste personaje, cercano a un antihéroe, lejos de las buenas costumbres y modales, un tanto borracho, mujeriego e irresponsable, y a la vez osado, decidido, sumamente apasionado con su trabajo; hacen que sea imposible, al menos para mi, no sentir una gran simpatía que a veces llega a ser empatía con este personaje brillantemente interpretado por James Woods.
Dr Rock (James Belushi), un primerizo en este tipo de viajes, no se encuentra demasiado convencido de emprender aquella aventura, pero Boyle intenta convencerlo apelando a alguna mentira atractiva para su amigo, utilizando varios estereotipos para describir la realidad salvadoreña, de los que abundan en el guión de la peli, dibujándole a su amigo aquel lugar casi como la tierra prometida, donde se profesa la libertad en estado puro y la gente vive lejos de cualquier preocupación. Nada más lejos de la realidad, ya que Boyle minimizaba la situación política y social con el objetivo de despreocupar a su amigo. El Salvador y en general todo Centro América estaban profundamente convulsionados luego de la revolución sandinista en Nicaragua.

Conviene incluir algunas líneas para explicar el contexto histórico, intentaré ser breve. Creo que la cuestión fundamental consiste en la inflexión que experimentó la política de EEUU respecto de Centro América a partir de 1981, año en que Ronald Reagan asumió la presidencia. El presidente implementó una política internacional fuertemente anticomunista, teniendo como estrategia fundamental avivar el temor al enemigo rojo en el patio trasero de los EEUU (Centro América). Reagan utilizó el viejo truco del patriotismo chauvinista para cohesionar a la sociedad y hacerse de una buena base de apoyo popular, sobre todo luego del golpe sufrido en la guerra de Vietnam, aunque esta vez el enémigo estaba realmente cerca del territorio de EEUU. Es así que este ex (pésimo) actor, bastante ignorante y de pocas luces, devenido en presidente de la mayor potencia mundial, llevó adelante mediante su agresiva política internacional un recrudecimiento de la Guerra Fría con la ex URSS y además promovió intervenciones directas en varios países donde apreció alguna revuelta amenzante para los intereses de EEUU. El Salvador, Panamá (1989), Libia (1986), Granada(1983), Camboya y Laos (a principios de los 70 cuando se intensificó la guerra de Vietnam), sufrieron la injerencia directa estadounidense.
Este cambio realizado por la administración Reagan significó que el apoyo económico, el envío de armas y la capacitación sobre métodos de tortura (o "combate al terrorismo") que hasta entonces había provisto EEUU a los grupos de derecha y sus brazos armados (los escuadrones de la muerte) con el fin de combatir a los frentes revolucionarios, se incrementarían notablemente, sumando abiertamente un nuevo componente: la intervención militar directa, con los marines desembarcando en los territorios conflictivos.
Yendo específicamente a El Salvador, en el bando opuesto encontramos el FMLN (frente Farabundo Martí, llamado así en honor a un mártir comunista asesinado en 1932) que agrupó varias tendencias de izquierda y nacionalistas que hasta 1980 habían operado por separado. La formación de esta coalición, el asesinato del arzobispo Oscar Romero, cuya retórica tenía gran llegada popular, y estaba basada en las denuncia de la pobreza y la opresión, promoviendo la insumisión del pueblo salvadoreño; y el contexto mundial, con Cuba, URSS y Nicaragua Sandinista apoyando al frente, llevaron a que el estallido armado se tornara casi inevitable, desatando una guerra civil cuya paz se firmó en 1990. Según los informes definitivos de la ONU, se estiman 75.000 muertos y desaparecidos, pero desde otras fuentes (Noam Chomsky) se citan estudios donde la cifra se eleva sobre los 100.000. Uno informe particular elaborado por la Comisión para la verdad (ONU) estudió en detalle 22.000 casos, concluyendo que el 95% de los asesinatos correspondían al ejército salvadoreño y los grupos paramilitares, mientras que el restante 5% fueron responsabilidad de la guerrila.

Salvador cuenta con una escena que resulta fundamental para comprender las perspectiva desde donde la película fue realizada. Se trata del momento en que Boyle es agasajado junto con otros periodistas en un evento preeleccionario organizado por los republicanos (antes de la primera presidencia re Reagan). Es allí donde el protagonista intenta negociar con altos dirigentes cercanos a Reagan algunas concesiones para su novia Maria que reside en El Salvador; concretamente está interesado en que toda la familia de su novia pueda escapar del país, dado que uno de sus hijos ha tenido algunos encontronazos con los matones locales. Boyle discute con éstos influyentes funcionarios y allí subyace la visión con la que el relato y el guión fueron articulados por Oliver Stone. El protagonista, habiéndose percatado de la brutalidad y la irracionalidad de la masacre apoyada por EEUU (¡vaya novedad!), condena la hipocresía del doble discurso que pregona libertad y democracia en lo interno, pero asesina y reprime en el exterior. Boyle aduce que él es un verdadero americano, cree en la libertad y en la democracia en serio, a diferencia de ellos.
Desde este punto de vista se construyó esta historia, podemos decir que Salvador es una peli de estadounidenses para estadounidenses, donde el director busca abrir los ojos a sus propios compatriotas. Por lo tanto, no es extraño que la historia cuente con un sinfín de inexactitudes y descuidos. En este sentido podemos señalar el castellano chicano que hablan los protagonistas (en las pocas escenas que no hablan inglés); los caricaturescos matones locales retratados un tanto ingenuamente, ignorantes y machotes; los médicos que son viejas curanderas, medio brujas; las mujeres, fáciles y baratas, pero sumamente católicas, etc.

También cabe recalcar que Salvador incluye hechos reales en su trama, como los asesinatos de las cuatro monjas en misión de paz, el del arzobispo Romero (anteriormente mencionado), y el asesinato por parte del ejército del fotógrafo John Hoagland, representado por el personaje llamado John Savage. A medida que avanza la historia, John Savage estrecha lazos con Boyle hasta el punto de transformarse en compañeros inseparables, construyendo un bella relación basada en la solidaridad, compartiendo la pasión por capturar con sus cámaras el calvario de aquél infierno (mientras tanto, Dr. Rock, el compinche inicial de Boyle, pierde protagonismo, más ocupado en disfrutar del alcohol y las mujeres que en cualquier otra cuestión).

En realidad, la película íntegra p
odría tomarse como un homenaje a John Hoagland, que había trabajado como corresponsal en varias guerras anteriores. La tapa de la revista Newsweek de enero de 1984 contiene una fotografía que marcó historia, tomada por este periodista en El Salvador antes de su muerte, en marzo de aquel año.

Lo verdaderamente importante para Oliver Stone es mostrar a los norteamericanos una realidad ocultada, ignorada, manipulada, buscando promover cierta toma de conciencia, intentando generar una postura crítica hacia el gobierno de Reagan, cuya reelección se había efectuado en 1984 (Salvador es de 1986), de cara a las elecciones de 1989 donde nuevamente los republicanos volverían a triunfar, esta vez con George Bush (padre) a la cabeza.

Recomiendo prestarle especial atención a la banda de sonido de la peli, muy buena, y de paso, si alguién la tiene, ¡qué avise!, que no la encuentro por ningún lado.



Trailers de Salvador.








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domingo, 22 de febrero de 2009

Échale la Culpa a Fidel

Dirección y guión: Julie Gavras
Título Original: La faute á Fidel
Actores: Nina Kervel-Bey (Anna de la Mesa), Julie Depardieu (Marie de la Mesa), Stefano Accorsi (Fernando de la Mesa), Benjamin Feuillet (François de la Mesa)
Puntuación: 8/10
Género: Drama, Política
País: Francia
Duración: 99 min.
Año: 2006

Ópera prima de la realizadora Julie Gavras, hija del popular director griego de cine, Costa Gavras, tan conocido para nosotros los uruguayos por haber filmado Estado de Sitio en 1972, aquella memorable película donde se denuncian al mundo las constantes intromisiones de la CIA en las democracias latinoamericanas de aquellos años; y se muestra el accionar del MLN-Tupamaros, que por aquel entonces había secuestrado a Dan Mitrione, funcionario estadounidense llegado a Uruguay con el objetivo de entrenar a las fuerzas armadas y a la policía para luchar contra la sedición a través de métodos de tortura. (Dan Mitrione tenía antecedentes similares: había liderado misiones similares en Brasil y en Centro América en los 60s y apoyado a las renacientes dictaduras impulsadas por el Plan Cóndor desde la Casa Blanca)

La noticia del asesinato de su cuñado por el régimen franquista en España despierta en Fernando de la Mesa un sentimiento de rebeldía, que va cobrando fuerza conforme transcurre Échale la culpa a Fidel. Y este hecho lleva a que Fernando y su familia comiencen su propia revolución interna, cuando todavía quedan muy cercanos en el tiempo los ecos de Mayo del 68 en Francia.

Paris, 1970; la familia de clase media seudo intelectual compuesta por Fernando (Stefano Accorsi), Marie (Julie Depardieu) y sus pequeños hijos Anna (Nina Kervel-Bey) y François (Benjamin Feuillet), dejan su gran casa parisina, se mudan a un hogar más modesto y comienzan de a poco a involucrarse en temas sociales y políticos.
Así es que Marie quiere abandonar las notas frívolas que escribe para una revista de amas de casa y comienza a participar junto a activistas feministas en la lucha por los derechos de la mujer, como la anticoncepción gratuita y la legalización del aborto.
Mientras tanto, Fernando abandona su trabajo como abogado y realiza un viaje a Santiago de Chile. De a poco se conforma en Paris un grupo de apoyo a Salvador Allende (el primer presidente socialista en el mundo elegido democráticamente) con el objetivo de que triunfe en las elecciones de Chile en 1971.

El re-descubrimiento del compromiso político y social en Fernando y Marie, esta posibilidad de concretar sus ideales y luchar por lo que quieren, quizás un tanto abrupta y precipitada, repercuten negativamente en la vida de Anna.
Anna es una niña de 9 años, acostumbrada a las comodidades propias de su clase, que ha sido descuidada por sus papás, han olvidado su rol de padres. La pedagogía queda de lado para con sus niños, que poco entienden de este nuevo modelo de vida. La confusión reina en los chicos, los mensajes ambiguos e incomprensibles de su familia, sumado a la ausencia de explicaciones crean un disconformismo creciente y tensionante.

Échale la culpa a Fidel nos muestra un período de la historia plagada de cambios con alto contenido social y político, pero siempre desde la visión de Anna, una niña que debe salir golpe y sin anestesia de su reconfortable y apacible mundo.
Por un lado sus abuelos, burgueses y ultra conservadores, escapan a cualquier pregunta incómoda que por esos días inundan la mente de Anna. Utilizan la manera más horrenda y simplista para evitar explicarle a su nieta algunos temas que evidentemente les molestan.
Cuando Anna pregunta a su abuela qué quieren los comunistas, su abuela contesta "Todo".
Otra explicación que marca la peli proviene de una de las nanas, una cubana exiliada que huyó cuando Fidel tomó el poder y que le dice a Anna que los comunistas son personas nómadas y barbudas, que no creen en Dios.

Pero por otro lado, toda este panorama nuevo, gente desconocida y "barbuda" que deambula por su nueva casa en la noche, además de varias mujeres que cuentan sus problemas a su mamá durante el día, hacen que Anna comience a cuestionarse algunas cosas que antes no le merecían la más mínima reflexión.

Todos estos hechos harán que Anna vaya de la ira y la bronca iniciales a la curiosidad y las ansias por saber. Échale la culpa a Fidel nos muestra cómo cambia el universo de esta niña y cómo, de a poco, Anna comienza a comprender aquello que en un principio le resultaba tan ajeno y esquivo.

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(3 partes de 200 MB y la última parte de 93 MB)
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Trailer de Échale la Culpa a Fidel

martes, 3 de febrero de 2009

Matar a Todos

Director: Esteban Schroeder.
Actores: Roxana Blanco, Walter Reyno, César Troncoso, Jorge Bolani, María Izquierdo, Patricio Contreras, Claudio Arredondo, Darío Grandinetti.
Puntuación: 8/10
Género: Thriller político, drama
Países: Chile, Argentina y Uruguay.
Duración: 93 min.
Año: 2007.

Matar a Todos toma un hecho real y a partir de él construye una ficción, que representa a través de las posiciones antagónicas de padre e hija, los rasgos de una sociedad dividida respecto al tema que trata la película.
Quiero pensar que esa división, hoy en día, ya no es tal.
No quiero ni saber, me niego a pensar que pueden existir 2 posiciones respecto al tema.
Y además me gustaría que nunca hubiesen existido 2 teorías, pero ya que sabemos que eso sí pasó, sólo me conformo con que hoy en día ante este tema tan trascendental, no existan 2 personas que piensen distinto: El terrorismo de estado no debe justificarse, cualquiera sea el fin, y esa es la postura que yo quiero que tengan todas las personas de nuestros países.
Para que la historia no se repita debemos tener memoria y pensar, parar con la locura diaria y no digerir toda la basura sin siquiera masticarla un poco. Ese es nuestro deber fundamental como ciudadanos.

Después de este párrafo que suena aleccionador, (pero no lo es, no soy un iluminado, todo lo contrario. Lo que escribí es tan obvio, me inclino a creer que está de más) vamos a Matar a Todos. Necesitamos un poco de contexto histórico para entender el punto de partida.

Era 1990 en Chile cuando terminaba la tan larga y sufrida dictadura de Augusto Pinochet. Después de 27 años de sufrimiento, tortura y muerte caía el regimen militar a través de un plebiscito realizado en 1988 cuyo resultado fue 44,01% por el "Sí" y "55,99%" por "No". (En Todas Mis Pelis tenemos una buena peli sobre el inicio de la dictadura chilena: Machuca)
Uno de los colaboradores del lamentablemente difunto Augusto Pinochet (merecía vivir al menos hasta los 120 años sumido en la pobreza y soledad) fue Eugenio Berríos. Este bioquímico de profesión, se desempeñó como agente de la DINA (organismo represivo del Estado que violó sistemáticamente los Derechos Humanos), responsable del desarrollo de varias armas químicas, como el gas sarín, pero también de otros productos tóxicos con el fin de ser utilizados como armas militares en contra de sus opositores.
Que irónico resulta que EEUU, que aún anda buscando las armas químicas en Irak para destruirlas, en aquel momento aprobaba e incentivaba el uso de este recurso a través del Plan Cóndor, impulsado por aquel presidente tan lamentable, Richard Nixon.

En 1991 era inminente la citación por la justicia chilena a Eugenio Berríos para declarar por el asesinato de Orlando Letelier efectuado en 1976 (Político y economista chileno, miembro del gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende); pero casualmente, se va del país hacia Uruguay.
Refugiado en Uruguay, en las afueras de Montevideo, Eugenio Berríos estaba secuestrado y custodiado por los mismos que lo habían protegido poco tiempo atrás. Evidentemente, este hombre contaba con información que a los militares no les convenía que se supiese, por lo tanto, querían evitar sus declaraciones. Así que habían decidio deshecharlo sin más, un comportamiento típico de esta clase de gente.

Eugenio Berríos logra escapar y llega hasta una comisaría policial donde pide ayuda, anuncia quién es y denuncia que quieren asesinarlo, pero casi inmediatamente se presentan dos militares de los servicios de inteligencia, un uruguayo y un chileno, con “órdenes superiores”, quienes logran llevarse al fugitivo.

La asistente de un juez, Julia Gudari (Roxana Blanco) trata de descubrir qué hay tras la desaparición de este hombre.
Según avanza en el caso, Julia se percata que la propia Policía ha hecho desaparecer cualquier indicio de esta denuncia, que esta persona resulta ser un bioquímico que trabajaba en secreto para Augusto Pinochet, y que los militares uruguayos, entre ellos su padre, el general Gudari (Walter Reyno), y su hermano Iván (César Troncoso) intentan que no siga adelante.
La solitaria lucha de la abogada va más alla de lo externo, la más dolorosa batalla es en el propio ceno de su familia y en su interior, revisando viejas heridas que siguen tan abiertas como en sus primeros días.

Roxana Blanco en el papel de Julia, esta especie de heroina solitaria, se destaca con su actuación a lo largo de toda la película que definitivamente la consagra como una de las mejores actrices uruguayas.
Me gustó mucho también la fotografia, muy acorde, sobria y oscura, como la película, siempre transmitiéndonos esa sensación tan desagradable de estar siendo vigilados y observados

Comentario del director de Matar a Todos.
Matar a Todos es mi primer proyecto de largometraje. Es también un acto de sanación individual. Conocí la prisión política y la muerte de seres muy cercanos por las peores circunstancias de la historia política reciente del conosur latinoamericano. Creo tener el coraje para hacer esta película –una película de asesinos de asesinos- pero, una película que insistirá en la esperanza. Creo que compartir nuestras tragedias y lograr universalizar nuestros relatos, nos hace ser mejores individuos.
Mi propósito al realizar esta obra es aportar a la construcción de una reflexión positiva sobre nuestra existencia como seres humanos.

Estéban Schroeder

Pasó mucho tiempo hasta que se resolvió la desaparicón de Eugenio Berríos y más allá del desenlace, lo grave es la impunidad con la que todos estos señores que llevaron adelante las dictaduras en sudamérica en los 70s, se siguen moviendo hoy en día, en "plena" democracia.
En Uruguay, pasaron 3 presidentes distintos, Luis Alberto Lacalle, Julio María Sanguinetti y Jorge Battle, el primero del Partido Nacional y los últimos 2 del Partido Colorado, con ellos se renovaron ministros, jueces, funcionarios varios, pero ninguno pudo develar (o mejor dicho, ninguna quiso develar) el crímen. Las Fuerzas Armadas seguían intactas, imponiéndose por sobre todas las instituciones democráticas.
Los vínculos entre las inteligencias militares de Uruguay y Chile que los sucesivos gobiernos uruguayos pretendieron ocultar, han surgido a la luz por la paciente labor de un equipo de policías chilenos que actuaron a partir de 2005 en Uruguay, junto con el advenimiento del nuevo y primer gobierno del Frente Amplio que otorgó la libertad necesaria para la investigación.
En 2006 se dictaron los procesamientos de 16 militares y un civil chilenos y se extraditaron 3 militares uruguayos a Chile que fueron juzgados y hallados culpables por el secuestro y asesinato de Eugenio Berríos.

Nuestras democracias siguen siendo débiles. Los aparatos represores de los 70s y 80s siguen casi intactos y tienen influencia sobre la policía, la justicia y los políticos.
Todavía los torturadores caminan a nuestro lado, y tenemos a miles de desaparecidos de los que no sabemos absolutamente nada. Y por si esto no quedaba claro, tenemos casos como los de Eugenio Berríos en Uruguay; y en Argentina tenemos desde Septiembre de 2006 al primer desaparecido en democracia, Jorge Julio López, que se esfumó sin dejar rastros días después de que su testimonio resultara clave para condenar a Miguel Etchecolatz (jefe de policía de Buenos Aires durante la dictadura, responsable directo del operativo contra un grupo de adolescentes conocido como la Noche de los Lápices, entre otras muchas aberraciones) a cadena perpetua en una carcel común.
No solo que los aparatos represivos están casi intactos, sino que tienen la "delicadeza" de darnos este tipo de mensajes: No declares contra nosotros, sino te pasa lo que a Jorge Julio López ....

Y paro aca, porque me indigno solo.

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Trailer de Matar a Todos